Sobre cómo producir cerdos a $1.700 el kilo – un manual para economistas de escritorio
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Ha llegado a nuestras manos una pieza singular del género que podríamos llamar “análisis porcino de trinchera”. La firma un ente llamado “el justiciero del campo” (nombre que ya contiene su propia ironía, porque lo que practica no es justicia sino su inversa) y su tesis central es tan audaz como inquietante, quien no puede producir un capón en pie a $1.700 el kilo es, simplemente, ineficiente y posible objeto de sustitución por importaciones.
Tomemos nota. Si el PORMAG hoy cotiza $2.250 y el costo real de producción para el pequeño productor se ubica por encima de ese valor, el problema no es el sistema de precios.
EL PROBLEMA ES EL PRODUCTOR PRIMARIO.
Brillante. Lapidario. Y completamente desconectado de la realidad que vive cualquier persona que haya pisado una granja porcina en los últimos doce meses.
EL NÚMERO DE $1.700 – ¿DE DÓNDE SALE?
La publicación del “justiciero” afirma, sin mayores explicaciones metodológicas, que “para otros grupos se puede producir a un costo de 1.700 a 2.000 pesos como máximo”. Nos gustaría conocer esos grupos. Nos gustaría, con genuina curiosidad técnica, entender qué estructura de costos permite producir un capón en pie en la Argentina de mayo de 2026 a $1.700 el kilo.
Porque el maíz (insumo central de la dieta porcina, que representa entre el 60% y el 70% del costo de producción) aumentó un 51% en 2025. La harina de soja HI-PRO, un 76%. El gasoil, un 40%, la energía eléctrica un 45%. Los salarios rurales, según convenio UATRE, siguieron la inflación general del 31,5%. Los medicamentos veterinarios, el mantenimiento de instalaciones: todos al alza, todos muy por encima del 12,22% que aumentó el PORMAG.
Con esa matriz de costos, producir a $1.700 el kilo no es eficiencia.
ES MAGIA… O ES MENTIRA. Probablemente ambas cosas.
LA TRAMPA DEL ARGUMENTO EFICIENTISTA
El argumento de la eficiencia tiene una virtud retórica envidiable, CONVIERTE A LA VÍCTIMA EN CULPABLE.
Si el productor primario no puede sobrevivir con los precios actuales, el problema no es el precio, ES EL PRODUCTOR.
Si cierra su establecimiento, no es porque el sistema lo estranguló, es porque era INEFICIENTE y el mercado lo seleccionó naturalmente.
Es un argumento cómodo. Especialmente para quienes se benefician de que el precio del capón permanezca bajo.
Los grandes operadores integrados (aquellos que no solo crían el cerdo sino que también lo faenan, lo procesan y lo distribuyen) no perciben el precio del capón como un ingreso, LO CONTABILIZAN COMO UN COSTO interno y más aún, tome nota
“justiciero”… compran capones en pie. Para ellos, cuanto más bajo ese precio, mejor la ecuación.
Y si encima “justiciero”, pueden culpar al pequeño productor de su propia ruina, el negocio es redondo.
No es casualidad que “el justiciero” no explique quiénes son esos grupos que producen a $1.700. Ni cuál es su escala. Ni si están integrados verticalmente. Ni si acceden a granos propios. Ni si gozan de economías de escala que un pequeño productor de 50, 100 o 200 madres jamás podrá replicar.
Los detalles, en este género de análisis, estropean la narrativa.
LA IMPORTACIÓN COMO PREMIO A LA INEFICIENCIA AJENA
“El justiciero” remata su análisis con una advertencia, el reclamo de los productores podría “abrir la posibilidad de una mayor importación de carne a precio más barato”.
En buen romance, si siguen pidiendo un mejor precio, los van a reemplazar con carne brasileña. Una amenaza disfrazada de predicción técnica.
Pregunta obligada: ¿cómo llega la carne porcina brasileña a ser competitiva en el mercado argentino después de sumarle costos de congelación a -18° C, flete internacional refrigerado, aranceles, logística de distribución local refrigerada y todos los eslabones de la cadena de importación? La respuesta tiene nombre, SUBSIDIO.
Brasil subsidia su producción porcina de formas diversas, sofisticadas y, en muchos casos, difíciles de identificar con los instrumentos clásicos del comercio internacional. Algo que a “el justiciero” se le escapa.
Debemos señalarle también al “justiciero”, que entre mayo 2025 y mayo 2026 el dólar ajustado por inflación cayó un 13% (en términos reales), es decir que este año “el justiciero” (para su satisfacción), podría importar un 13% más de carne porcina con los mismos dólares que en mayo del 2025 , o sea que a su estricto criterio, el productor primario argentino es un 13% más ineficiente hoy, que hace un año atrás.
Pero, si nos limitamos a ver lo que está ocurriendo solo en 2026, en términos reales, ajustando por una inflación que acumuló 9,4% solo en el primer trimestre, la pérdida de poder adquisitivo del billete verde en el mercado interno rozó el 16%, o sea que los productores primarios estamos mucho peor !!!
Para “el justiciero” solo se trata de los milagros de la eficiencia brasilera !
Entonces la lógica del “justiciero” es la siguiente: el productor argentino que no puede competir con precios subsidiados de origen extranjero es ineficiente y merece desaparecer. El productor brasileño que sobrevive gracias a la transferencia directa del Estado es, en cambio, un modelo de competitividad.
ES UNA FORMA CURIOSA DE ENTENDER LA JUSTICIA DEL CAMPO.
LO QUE EL JUSTICIERO NO ANTICIPA
El eslogan del sitio reza: “No te contamos lo que sucedió. Te anticipamos lo que está sucediendo.” Audaz promesa. Lástima que lo que anticipan es la consolidación de un modelo de concentración productiva que ya lleva años en marcha y cuyos resultados son perfectamente documentables, desaparición sostenida del pequeño productor, éxodo rural, dependencia creciente de importaciones con subsidios cruzados y mayor poder de mercado en manos de los eslabones integrados.
Lo que el justiciero no anticipa (o prefiere no anticipar) es que cuando el último pequeño productor primario cierre su establecimiento, la cadena porcina argentina quedará en manos de un puñado de operadores integrados con poder suficiente para fijar precios en toda la cadena, incluyendo la góndola. Ese día, el consumidor tampoco va a ser “EFICIENTE” por no poder pagar lo que le cobren.
UNA ÚLTIMA OBSERVACIÓN
El reclamo que motivó la respuesta del “justiciero” es simple, necesitamos un precio de referencia que refleje los costos reales del productor primario.
No una intervención.
No un precio político.
Un índice transparente, metodológicamente auditado, que pondere maíz, soja, gasoil, energía y mano de obra según convenio, etc.
Lo que tienen, en mayor o menor medida, casi todas las cadenas productivas que funcionan en el mundo.
Eso, para “el justiciero”, es “embarrar la cancha”. Nosotros lo llamamos TRANSPARENCIA. Y la diferencia entre las dos definiciones dice más sobre quién defiende qué intereses, que cualquier análisis de costos con números mágicos.
La ineficiencia no está en el campo. Está en un sistema de precios construido para que el PRODUCTOR PRIMARIO SIEMPRE PIERDA.
Eso no lo anticipamos nosotros. Lo demuestran los números… LOS REALES.
Alejandro Di Palma (sin seudónimos)
Presidente CAPEMPPOR
Mayo 2026
