PyMEs en estado terminal profundizan la perdida de empleo

El entramado de las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) en Argentina enfrenta uno de los escenarios más complejos de las últimas décadas. De acuerdo con las últimas proyecciones de consultoras privadas y organismos técnicos del sector, se anticipa un cierre de año crítico: estiman la pérdida de hasta 500.000 puestos de trabajo formales y la desaparición de 40.000 unidades productivas para finales de este año.

Los analistas coinciden en que la combinación de una persistente asfixia tributaria, el fuerte encarecimiento de las tarifas energéticas y la creciente tensión en las cadenas de pago están empujando al sector hacia un punto de colapso operativo.

Un deterioro que se vuelve estructural

Los datos históricos inmediatos reflejan la velocidad del declive. Según el último informe del Observatorio de Industriales Pymes Argentinos (IPA), la recesión económica ya provocó el cierre de 25.000 empresas desde diciembre de 2023, registrando un pico alarmante de 10.200 bajas definitivas concentradas únicamente en el mes de febrero.

“Los datos muestran que el deterioro del empleo formal y del entramado productivo ya no responde a un ajuste transitorio. Empieza a adquirir características estructurales”, diagnosticó Federico Vacarezza, coordinador del Observatorio IPA.

El relevamiento detalla que la crisis no es aislada, sino que afecta de manera transversal a la economía nacional: actualmente existen 13 ramas industriales en estado crítico. En términos globales, el sector manufacturero ya expulsó a más de 77.000 trabajadores y forzó la persiana definitiva de 3.100 fábricas, evidenciando que 554 de los 948 subsectores económicos relevados en el país perdieron puestos de trabajo registrados.

Radiografía del derrumbe: los sectores más afectados

La caída del empleo formal muestra un impacto asimétrico, ensañándose con especial fuerza en aquellas actividades intensivas en mano de obra. El ránking de los rubros más golpeados está liderado por:

  • Construcción: Encabeza el desplome generalizado con la pérdida de 81.295 puestos de trabajo.

  • Industria Manufacturera: Registra la destrucción de 76.556 empleos.

  • Transporte y Almacenamiento: Acumula una baja de 61.107 operarios.

  • Actividades Profesionales, Científicas y Técnicas: Anota una caída de 25.449 puestos.

Como contrapartida a esta fuerte contracción, el mercado laboral formal solo mostró signos positivos en nichos muy específicos y de baja densidad de personal, vinculados principalmente a los servicios de salud, el desarrollo de software y el sector agropecuario. Sin embargo, el volumen de puestos creados en estas áreas tecnológicas y primarias está muy lejos de compensar el desmoronamiento de las industrias tradicionales urbanas.

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