Nutrición y lesiones: por qué lo que comés puede acelerar o retrasar tu regreso al deporte

La licenciada Luciana Aressi, columnista de «Palabras Cruzadas», explicó la importancia del «entrenamiento invisible» durante los períodos de inactividad física. Claves sobre el consumo de proteínas, el uso de suplementos como el Omega 3 y los mitos del colágeno.

Por: Redacción Infoparaná 6 de mayo de 2026

Cuando un deportista —ya sea profesional o amateur— sufre una lesión que lo aleja de las canchas por semanas o meses, el foco suele ponerse exclusivamente en la kinesiología y la rehabilitación física. Sin embargo, existe un factor determinante que a menudo se descuida: la alimentación. En una reciente intervención radial, la licenciada en Nutrición Luciana Aressi brindó detalles sobre cómo gestionar la dieta cuando el cuerpo entra en reposo forzado.

La proteína: el escudo contra la pérdida muscular

Uno de los mayores temores ante una lesión es la pérdida de masa muscular (atrofia) por falta de movimiento. Según Aressi, la estrategia no debe ser comer menos por el simple hecho de no estar entrenando, sino reajustar los nutrientes.

«Lo más importante es que el requerimiento de proteínas se mantiene e incluso se aumenta levemente», señaló la especialista. Mientras que un deportista promedio consume entre 1,4 y 2 gramos de proteína por kilo de peso, en una persona lesionada este valor puede subir a 2,2 o 2,3 gramos. El objetivo es claro: minimizar la pérdida de tejido muscular mientras la articulación o el músculo afectado se recupera.

El equilibrio entre el gasto y la ingesta

A diferencia de las proteínas, los hidratos de carbono —la principal fuente de energía— sí deben reducirse. «Más entreno, más necesito; menos entreno, menos necesito», simplificó Aressi. No obstante, advirtió sobre el factor psicológico: «No es que uno se lesiona y automáticamente le baja el hambre. A veces, por la ansiedad o la preocupación, uno tiende a comer más».

Suplementación: ¿Qué sirve y qué es «tirar la plata»?

La entrevista también profundizó en el creciente mercado de suplementos, diferenciando los que tienen respaldo científico de los que generan dudas:

  • Omega 3: Destacado por su potente efecto antiinflamatorio celular. Aressi subrayó que para que sea efectivo debe ser de aceite de pescado y contar con certificaciones de calidad (como el sello IFOS). «Es casi un medicamento; si no tiene la concentración adecuada, no ejerce el efecto deseado».

  • Creatina: Recomendada incluso en lesiones para ayudar a la recuperación y frenar la pérdida de masa muscular.

  • Colágeno: Un tema de debate constante. «La evidencia todavía es pobre en cuanto a si llega realmente a las articulaciones y tendones», explicó. Mencionó que el colágeno «doblemente hidrolizado» tiene mejores perspectivas por su mayor capacidad de absorción, pero no lo considera un suplemento esencial de base.

  • Caldo de huesos: Una alternativa natural que está ganando terreno como fuente de colágeno puro, con mayor biodisponibilidad que muchos polvos comerciales.

La hidratación y la fatiga

Finalmente, la licenciada se refirió a la hidratación como un pilar del «entrenamiento invisible». Estar deshidratado no solo puede causar calambres o mareos en competencia, sino que retrasa significativamente la recuperación muscular post-esfuerzo o post-lesión.

«El suplemento es la punta del iceberg», concluyó Aressi. «La base enorme que sostiene todo es la alimentación, el descanso y la hidratación. Si te pasás hablando en el gimnasio o no dormís lo suficiente, no hay suplemento que haga milagros».

Te puede interesar

Entre Ríos protagoniza el primer envío a Europa bajo el nuevo régimen sin aranceles

c2631700

Salud, maquinarias y sistema previsional en la agenda de una nueva reunión de gabinete

c2631700

AGMER presentó su trayectoria de lucha en la 50ª Feria Internacional del Libro

c2631700