Crisis energética: «En el país donde nos sale el gas por las orejas, no tenemos inversión para transportarlo»

En una entrevista, el analista Alejandro Di Palma advirtió sobre la grave falta de infraestructura básica que hoy obliga a la Argentina a importar GNL mientras la industria sufre restricciones por el frío.

Por Redacción | 6 de mayo de 2026

Desde Italia, donde se encuentra actualmente, Alejandro Di Palma dialogó sobre la paradójica situación energética que atraviesa el país. Con un tono crítico y directo, Di Palma analizó las causas detrás de los recientes cortes de gas a industrias y estaciones de GNC, señalando una «década de desinversión» y la falta de una mirada estratégica por parte de la dirigencia.

El costo de no invertir

«Es un problema severo de transporte de gas», afirmó Di Palma al inicio de la charla. Según el especialista, a pesar de contar con reservas récord y proyectos de exportación, la falta de obras complementarias en el Gasoducto Néstor Kirchner —como las plantas compresoras— impide que el fluido llegue a los centros de consumo.

«Tuviste que comprar GNL por aproximadamente 1.400 millones de dólares. Eso es mucho más de lo que hubiera costado terminar los gasoductos necesarios para resolver este problema que hoy es incipiente», sentenció.

Di Palma subrayó que la gestión actual de YPF, encabezada por Horacio Marín, ha planteado proyectos «demasiado ambiciosos» que difícilmente se concreten, comparándolos con la intención de «convertir a Concordia en Nueva York» sin antes cumplir objetivos menores.

¿Exportación a Brasil o utopía?

Al ser consultado sobre la reversión del Gasoducto Norte, Di Palma puso en duda la lógica de exportar a través de Bolivia. Para el analista, el verdadero futuro del gas argentino hacia Brasil está en la infraestructura que atraviesa el Litoral: «El gasoducto que va a ser el futuro de la exportación es el que pasa por Entre Ríos, sale de Aldea Brasileira y termina en Uruguayana».

El «esquivo» capital privado y la soberanía estatal

Uno de los puntos más álgidos de la entrevista fue el análisis sobre el acuerdo fallido con Petronas y la relocalización de la planta de licuefacción hacia Río Negro. Di Palma explicó que el capital privado es «esquivo» cuando no hay certezas jurídicas o políticas.

«En Argentina, una vez que pusiste un ladrillo, sos un ‘gil’. Hay una cola de gremios, municipios y provincias dispuestos a romperte la cabeza», graficó. Por ello, defendió la necesidad de inversiones estratégicas lideradas por el Estado, comparando la situación local con la de Alemania o Australia, países que pagaron caro su dependencia energética externa o la falta de capacidad de refinación propia.

Un país «con la mitad de la industria apagada»

Sobre el cierre, Di Palma dejó una advertencia preocupante sobre el futuro económico del país. Cuestionó las promesas de crecimiento del gobierno si no se garantiza primero el suministro eléctrico y de gas.

«Hace un poquito de frío y entramos en crisis de gas; hace un poco de calor y rezamos para que no salten los fusibles. Y todo esto ocurre con el 50% de las industrias apagadas«, señaló. «Cualquier persona inteligente sabe que para crecer se necesita energía. Sin inversiones que nos permitan disponer de nuestros recursos, todo lo demás es ‘biribiri'».

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