YPF bajo la lupa

Por: Alejandro Di Palma

Integrante de IESO

Abril 2026

Discrecionalidad, desinversión y poder político en una empresa clave.

La petrolera estatal YPF vuelve a estar en el centro de la escena, no solo por la evolución de los precios de los combustibles (o por su curiosa decisión de congelamiento de precios), sino por una serie de distorsiones estructurales que ponen en cuestión su funcionamiento y sobre todo, el peso de las decisiones políticas en su conducción.

EL MONOPOLIO DE FACTO DE YPF EN LOS COMBUSTIBLES – UNA “COMPETENCIA” QUE NUNCA LLEGA

Argentina es productora neta de petróleo, pero los argentinos pagan precios altos por naftas y gasoil y sufren faltantes cíclicos. El núcleo del problema se llama YPF, la empresa de mayoría estatal concentra entre el 54% y el 56% del mercado minorista de combustibles líquidos, según datos oficiales de 2025. En algunos meses y regiones supera el 55-65% si se considera el volumen despachado a través de terceros. Su CEO, Horacio Marín, ha reconocido públicamente que la compañía tiene “EL MAYOR MARKET SHARE DE LA HISTORIA”.

Esa cuota no es casualidad. YPF opera la red de estaciones de servicio más extensa del país (más de 1.600 propias) y posee la mayor capacidad de refinación nacional, con tres complejos principales (La Plata, Luján de Cuyo y Plaza Huincul) que procesan la mayor parte del crudo local.

Con ese dominio, la empresa no compite en el sentido clásico, FIJA EL PRECIO DE REFERENCIA que el resto del sector sigue sin excepción.

La política de precios aparece como la consecuencia de un esquema más amplio donde la empresa, lejos de comportarse como un regulador del mercado, actúa con lógica discrecional.

En paralelo, persiste una insuficiente inversión en capacidad de refinación. A pesar de contar con producción de petróleo suficiente, la Argentina se ve obligada a importar combustibles terminados.

 DESINVERSIÓN EN REFINACIÓN Y BRECHAS ARTIFICIALES

A pesar de producir crudo en exceso gracias a Vaca Muerta, Argentina sigue importando combustibles terminados porque la capacidad de refinación NO CRECIÓ AL RITMO DE LA PRODUCCIÓN.

YPF, como actor principal, define cuánto producto refinado pone en el mercado interno versus cuánto exporta. Esta paradoja no solo encarece los costos internos, sino que introduce o simplemente IMPORTA PRECIOS INTERNACIONALES EN EL MERCADO LOCAL, debilitando la soberanía energética y por supuesto, exponiendo al país a shocks externos.

La distribución geográfica de los precios es otro punto crítico.

GEOGRAFÍA DISCRIMINATORIA Y AUSENCIA DE FEDERALISMO

Los precios no son uniformes en el territorio. YPF aplica criterios que responden más a la “OPORTUNIDAD GEOGRÁFICA”, que a una política energética federal. En zonas donde la empresa tiene mayor dominio o menor competencia efectiva, los valores tienden a ser superiores.

En lugar de reflejar una visión federal, los valores varían según criterios de oportunidad comercial, replicando el comportamiento de cualquier empresa privada. El resultado es un esquema desigual que impacta de manera directa en consumidores y sectores productivos según su ubicación.

A esto se suma un histórico problema de FALTA DE TRANSPARENCIA. La compañía proyecta una imagen de competencia que no siempre se condice con su peso real en el mercado, donde mantiene una posición dominante. Esta situación distorsiona la percepción pública y dificulta un debate honesto sobre el funcionamiento del sector.

UBERIZACION DE LOS PRECIOS, REGALOS Y “ESPEJITOS DE COLORES”

YPF define los aumentos de surtidor con una combinación de factores internacionales y locales, pero siempre como actor dominante. Cuando el crudo sube, los precios internos responden. Cuando hay presión política, se aplican ajustes graduales y cuando “LAS PAPAS QUEMAN”, simplemente se congela el precio.

El mecanismo estrella de los últimos tiempos es el micropricing, un sistema de precios dinámicos que ajusta valores en tiempo real según demanda, zona, hora del día y tránsito (UBERTIZACION de los precios). Oficialmente sirve para “optimizar” y evitar cimbronazos; EN LA PRÁCTICA, APARECE COMO UN INTENTO DE JUSTIFICAR AJUSTES CONSTANTES EN LOS PRECIOS BAJO UNA LÓGICA DE MERCADO DINÁMICO.

Sin competencia real, estos mecanismos terminan siendo simples formas de DILUIR RESPONSABILIDADES Y JUSTIFICAR AUMENTOS PREVIAMENTE DEFINIDOS.

Observamos que la organización del mercado de combustibles líquidos, potestad exclusiva de YPF, desató campañas furibundas de promociones, descuentos en apps y regalos, un mecanismo naturalizado por los consumidores pero que explica precios comparativamente altos contra la entrega de pelotas de futbol o alguna otra “chuchería”.

Queda claro como síntesis, que LA SUPUESTA COMPETENCIA ENTRE PETROLERAS, NO SE REFLEJA EN LOS PRECIOS.

EN LUGAR DE DISPUTAR VALORES, LAS EMPRESAS HAN OPTADO POR ESTRATEGIAS DE FIDELIZACIÓN, dejando de lado la competencia directa, un aspecto central de cualquier mercado sano.

YPF – DE LA PERFORACIÓN AL CAPPUCCINO

En un país donde la energía sigue siendo un bien escaso y las reservas de hidrocarburos exigen inversiones urgentes en exploración, producción y destilación, YPF parece haber encontrado un destino más rentable (o al menos más fotogénico) para orientar las inversiones de sus operadores: construir estaciones de servicio que parecen escapadas de una revista de arquitectura escandinava, con vidrios de piso a techo, iluminación de diseño y salones que avergonzarían a más de un hotel boutique. Un modelo que, curiosamente, NO TIENE RÉPLICA EN NINGUNA PETROLERA DEL MUNDO, y mientras la competencia se limita, con notable sensatez, a vender combustible.

Pero la obsesión de la empresa estatal no se detiene en el mármol y el acero, YPF decidió, con una convicción digna de mejor causa, CONVERTIRSE EN CADENA DE GASTRONOMÍA, compitiendo mano a mano con cafeterías y hamburgueserías en un mercado que nada tiene que ver con su razón de ser.

Mientras Vaca Muerta reclama dólares y tecnología, la compañía que los argentinos financian con sus impuestos y sus precios, parece más preocupada por el grosor de su “pan brioche” que por el diámetro de sus oleoductos.

LA FORMACION DE PRECIOS DEL CANAL MAYORISTA

Las tensiones se profundizan en el canal mayorista, donde la oferta de combustible puede volverse errática. En momentos en que los precios no resultan atractivos para ciertos actores, aparecen restricciones que derivan en faltantes y brechas entre distintos segmentos del mercado.

En el canal mayorista (el que abastece a camiones, agro, logística e industria) aparece recurrentemente un fenómeno: la “ADMINISTRACIÓN DE LA OFERTA”. Como se señaló, cuando el precio no resulta atractivo, el producto escasea y se genera una brecha entre el valor de surtidor y el que pagan los grandes consumidores.

El episodio más grave fue el GRAN DESABASTECIMIENTO DE OCTUBRE-NOVIEMBRE DE 2023, con filas kilométricas en todo el país en plena campaña electoral. El relato oficial habló de precios congelados, falta de dólares y demanda extraordinaria. Se importaron barcos de urgencia y se buscaron responsables rápidos, pero el problema estructural (falta de incentivos para refinar y poner todo el volumen en el mercado local) quedó expuesto.

No es difícil imaginarse que ESTAS SITUACIONES AFECTAN DE LLENO A LA LOGÍSTICA, EL AGRO Y LA INDUSTRIA, AMPLIFICANDO SU IMPACTO EN LA ECONOMÍA REAL.

Este evento señalado (Oct-Nov/2023), que resulto en el máximo paroxismo de la “ADMINISTRACIÓN DE OFERTA” (eufemismo que evita señalarlo como simple DESABASTACIMIENTO), dejo a la vista, quizás el punto más delicado de la empresa, una… ESTRUCTURA AUTÓNOMA DE PODER DENTRO DE LA EMPRESA.

EL NUDO POLÍTICO – PODER CORPORATIVO POR ENCIMA DEL GOBIERNO DE TURNO

El dominio de YPF no es solo económico, la empresa ha demostrado en reiteradas ocasiones una autonomía que va más allá del organigrama formal. Decisiones sobre oferta, importaciones o precios a veces no responden estrictamente al interés inmediato del gobierno nacional, sino a una LÓGICA INTERNA DE PRESERVACIÓN DE PODER Y MÁRGENES.

Diversos episodios sugieren que las decisiones no siempre responden a una conducción clara y alineada con el interés público, sino a DINÁMICAS INTERNAS DIFÍCILES DE IDENTIFICAR. La idea de un “DIRECTORIO INVISIBLE” o de una red de influencia que opera por fuera de los canales formales, gana fuerza cada vez que se producen desajustes entre la política oficial y las acciones de la compañía.

Este fenómeno se ve potenciado por la utilización de la empresa como HERRAMIENTA POLÍTICA, donde los cargos directivos, muchas veces (o siempre) responden a lógicas partidarias más que a criterios técnicos.

En ese marco, LA CONDUCCIÓN ESTRATÉGICA QUEDA SUBORDINADA A INTERESES COYUNTURALES, DEBILITANDO LA CAPACIDAD DE PLANIFICACIÓN DE LARGO PLAZO.

El directorio oficial muchas veces funciona más como instancia política que como órgano de gobierno corporativo serio. Mientras tanto, persiste la sospecha de una “MESA CHICA” o estructura informal que influye de forma decisiva cuando los objetivos del poder político de turno chocan con los intereses de la compañía. Eso explica por qué, aunque cambie el color del gobierno, los problemas estructurales (DESINVERSIÓN EN DESTILERÍAS, OPACIDAD EN LA PARTICIPACIÓN REAL DE MERCADO Y FIJACIÓN DISCRECIONAL DE PRECIOS) se mantienen casi intactos.

El resultado es una empresa clave que, en lugar de ordenar el mercado energético, TERMINA REPRODUCIENDO SUS DISTORSIONES.

La discusión de fondo no pasa únicamente por los precios, sino por el modelo de gestión, el nivel de transparencia y EL VERDADERO ROL QUE DEBE CUMPLIR YPF EN LA ECONOMÍA ARGENTINA.

CONCLUSIÓN – UN MONOPOLIO QUE SE NIEGA A SÍ MISMO

Técnicamente no es un monopolio absoluto (existen otros jugadores), pero sí un DOMINIO DE POSICIÓN TAN ABRUMADORA, donde YPF actúa como “formador de precios” indiscutido. Resulta tan evidente que YPF oculta o minimiza su cuota real de mercado cuando le conviene mostrar “competencia sana”, mientras usa herramientas como el micropricing para desdibujar su rol central en los aumentos.

MIENTRAS ESTA ESTRUCTURA PERSISTA, NO HABRÁ VERDADERA POLÍTICA DE HIDROCARBUROS. Solo habrá precios que suben aunque el barril internacional baje, faltantes cíclicos cuando la oferta resulte ser “ADMINISTRADA”, y una COMPETENCIA DE MERCHANDISING EN LUGAR DE PRECIOS.

Así, los argentinos seguirán financiando con nafta cara (pagada por el cliente o por el Estado) un esquema que prioriza el control corporativo y político por encima de la eficiencia, la inversión en refinación y el INTERÉS NACIONAL.

EL MONOPOLIO DE YPF NO ES UN DETALLE TÉCNICO, ES EL PRINCIPAL OBSTÁCULO PARA TENER COMBUSTIBLES MÁS BARATOS, MÁS ABUNDANTES Y UNA INDUSTRIA ENERGÉTICA VERDADERAMENTE COMPETITIVA.

 

 

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