En una entrevista brindada a Palabras Cruzadas, la economista, consultora y exsecretaria de Industria de Entre Ríos, Victoria Giarrizzo, analizó el crítico panorama del mercado de trabajo en la provincia. Basada en los últimos datos de la Secretaría de Empleo de la Nación y del Sistema de Riesgos del Trabajo, la especialista alertó sobre una caída sistemática en los puestos de trabajo registrados y un marcado vuelco hacia la informalidad y el «empleo de supervivencia».
Números en rojo: el impacto en el sector privado
Según el informe elaborado por la consultora CERX, durante el primer trimestre de 2026 la provincia de Entre Ríos sufrió la pérdida de 1.567 puestos de trabajo en el sector privado registrado. Al realizar una comparación interanual (marzo de 2026 contra marzo de 2025), la destrucción neta alcanza los 1.283 empleos.
Sin embargo, el dato más alarmante surge al ampliar la perspectiva temporal:
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Desde noviembre de 2023 hasta la actualidad: Se destruyeron 6.700 empleos asalariados privados.
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Masa laboral total: Si se suma la caída del empleo público, la pérdida global en la provincia ronda los 10.000 puestos de trabajo.
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Cierre de empresas: En el mismo período, se registró la desaparición de casi 1.000 empleadores, lo que reduce drásticamente la capacidad de la economía provincial para generar empleo genuino de manera inmediata ante una eventual reactivación.
«El modelo económico actual es un modelo donde hay pocos sectores que crecen mucho y muchos sectores que están cayendo», explicó Giarrizzo, señalando que la recesión golpea con especial dureza al comercio, la industria, la gastronomía, el sector hotelero-turístico, la construcción y el rubro inmobiliario.
La paradoja del desempleo: la transición hacia la precariedad
A pesar de la masiva destrucción de puestos formales, los índices de desempleo del INDEC no muestran un salto correlativo, manteniéndose estables tanto a nivel nacional como provincial (en torno al 7,8%). Giarrizzo desarmó esta paradoja explicando que existe una transición muy fuerte hacia empleos más precarios.
La metodología del INDEC considera «ocupada» a cualquier persona que haya trabajado al menos una hora en la última semana. En este contexto, ante la falta de alternativas, el mercado laboral se ha refugiado en el autoempleo, las plataformas digitales y el denominado «emprendedurismo social».
Este último fenómeno pisa fuerte sobre todo en el sector femenino, impulsado tanto por la necesidad de un segundo ingreso en el hogar como por los cambios demográficos, como la baja en la tasa de natalidad. «Se destruye empleo bueno y se genera un empleo de subsistencia, lo cual no es saludable para el circuito económico a largo plazo», advirtió la economista.
El fenómeno del pluriempleo y el rechazo a las horas extras
La caída del poder adquisitivo también consolidó el fenómeno del pluriempleo operativo. «El ocupado demandante de empleo ha crecido notablemente porque la gente busca un segundo trabajo para compensar la pérdida de ingresos», detalló. Esto genera una tensión permanente en las empresas: lo que para un empleador representa un costo salarial altísimo debido a la recesión, para el trabajador sigue siendo un sueldo insuficiente.
Por otra parte, la consultora identificó un cambio cultural profundo, especialmente en las nuevas generaciones pero que ya se extiende a los adultos: la resistencia a realizar horas extras o a flexibilizar la jornada bajo los nuevos esquemas normativos (como el banco de horas). «La gente ya no quiere dedicar toda su vida al trabajo; si lo hace, busca tareas que le den satisfacción personal y autonomía, prefiriendo muchas veces el riesgo del autoempleo antes que la rigidez formal», analizó.
Infraestructura y el desafío de la Inteligencia Artificial
Al evaluar las limitaciones estructurales de Entre Ríos para atraer grandes inversiones que reviertan esta tendencia, Giarrizzo apuntó contra el déficit histórico en infraestructura vial y conectividad:
«Entre Ríos tiene un sector industrial inversor muy dinámico que sigue incorporando tecnología, pero la provincia tiene falencias graves en sus rutas y en la logística. Eso incrementa los costos, quita productividad y nos frena frente a otras provincias».
Finalmente, respecto al desembarco de la Inteligencia Artificial (IA) en el ámbito laboral, la especialista desmitificó el temor a la pérdida masiva de puestos, asegurando que la tecnología está actuando como un nivelador de productividad. El verdadero desafío actual, concluyó, pasó de la escasez de información a la «abundancia de datos», donde el nuevo valor del trabajador radica en la capacidad de analizar e interpretar las herramientas digitales para la toma de decisiones estratégicas.
