En lo que representa una de las reestructuraciones políticas y administrativas más profundas en lo que va de su gestión, el presidente Javier Milei oficializó este viernes 3 de julio de 2026 la eliminación del Ministerio del Interior. A través del Decreto 571/2026 publicado en el Boletín Oficial, la totalidad de sus funciones fueron absorbidas por la Jefatura de Gabinete, liderada por Diego Santilli, quien a partir de ahora concentrará el control político de la Casa Rosada.
Con este rediseño, Santilli se consolida como la figura de mayor peso dentro del esquema ministerial, asumiendo de forma directa la coordinación general del Gobierno, la siempre compleja relación con los gobernadores provinciales y el vínculo legislativo con el Congreso de la Nación.
El nuevo organigrama: dos vicejefaturas clave
Para operativizar la absorción de funciones y evitar el colapso administrativo de la Jefatura, el Poder Ejecutivo dispuso la creación de dos vicejefaturas con competencias claramente delimitadas:
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Vicejefatura de Interior: Estará a cargo de Gustavo Coria. Su función principal será articular la relación política y diaria con las provincias y municipios, además del enlace parlamentario. Bajo su órbita quedarán organismos de alto impacto público y logístico como el Renaper (Registro Nacional de las Personas), la DINE (Dirección Nacional Electoral), el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) y Parques Nacionales.
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Vicejefatura de Gabinete: Quedará bajo el mando de Ignacio Devitt, quien continuará liderando el área de Asuntos Estratégicos. Devitt absorberá las carteras de Innovación y Ciencia, así como la secretaría que unifica Turismo, Ambiente y Deportes, sector en el cual fuentes gubernamentales confirmaron la continuidad de Daniel Scioli.
Cambios en el funcionamiento interno y optimización de recursos
La letra chica del decreto también reforma la gestión interna de la Jefatura de Gabinete para intentar dotarla de mayor agilidad. A partir de ahora, la Secretaría Legal y de Administración centralizará el control burocrático y legal del organismo.
Por otro lado, la Secretaría Ejecutiva asumirá un rol técnico fundamental: tendrá la responsabilidad de evaluar el presupuesto, auditar la coordinación entre los diferentes ministerios y supervisar de forma directa la Oficina Nacional de Contrataciones.
Desde el entorno presidencial justificaron la medida bajo la premisa de la austeridad y la eficiencia estatal. Según argumentaron desde la Casa Rosada, el objetivo principal de este fuerte rediseño es «eliminar estructuras superpuestas y mejorar la coordinación» entre las distintas terminales del Gobierno, marcando el inicio de una nueva etapa metodológica en la administración libertaria.
